Los que cumplió Paolo el 3 de Marzo. Lo celebramos el domingo siguiente, el 8, con casi 20 niños correteando por casa y divirtiéndose como locos. 
Fue estupendo, sobre todo porque al final del día antes de acostarse mi hijo me dijo: "ha sido la mejor fiesta de mi vida", y eso me llenó el alma. Tengo que decir que es de naturaleza entusiasta y todo le parece siempre lo mejor del mundo, pero da gusto verlos disfrutar.




Al final la fiesta estuvo ambientada un pelín en los dibujos de las tortugas Ninja, porque no tuve tiempo este mes de preparar nada de lo que se me había ocurrido sobre superhéroes (no he tenido tiempo ni de escribir en el blog, pero remediaré la falta, lo prometo), además la impresora pasó a mejor vida y no podía imprimir nada. 
Por casualidad encontré unos manteles de saldo de las tortugas y aproveché para usarlas como decoración.
Os enseño como quedó la casa antes de que la horda de niños hambrientos de juego la invadiesen.



La merienda era de lo más sencillo: sandwiches, pizzas ,saladitos de hojaldre (hechos por mi, rellenos de crema de espinacas, salchichas y crema de mortadela) y galletas.


Hice dos tartas de caramelos, como todos los años.


Pusimos globos por todos los rincones. Son infalibles. Uno se puede liar la manta a colgar banderines y decoraciones rococó pero lo que vuelve loco a los niños son los globos.




La tarta la hice recubierta de chocolate blanco y fideos de colores. La pasta de azúcar la usé sólo para modelar una tortuga que daba bastante cosica, soy un desastre con el modelaje (de todos modos he decidido que nunca más utilizaré la pasta de azúcar para tartas de cumpleaños, os lo explico más abajo )
Hice unos banderines con el nombre de Paolo atados a unos palos de pinchos morunos. Es una decoración muy sencilla pero queda muy alegre.



No sé la experiencia que tenéis vosotros,  pero en todos los cumpleaños a los que he asistido, y como se ha puesto increíblemente de moda donde yo vivo la pasta de azúcar, con tortas estéticamente espectaculares,  la tarta se la comen sólo los adultos más intrépidos. 
Nadie es capaz de tragarse un pedazo acartonado de pasta seca azucarada. Además, para que se pegue le ponen cantidades ingentes de mantequilla. Para eso valdría más hacer una tarta de arcilla, bonita y que además se puede conservar (y no hay que comerse) y luego sacar una tarta fea pero deliciosa.
Estoy en contra de la pasta de azúcar. Hice la tortuga porque había comprado una masa, pero mientras la manoseaba para hacer la forma pensaba en las tartas que están muy trabajadas, esas que están super elaboradas con figuras con millones de detalles, lo manoseadas que estarán, y se me quitaban las ganas de volver a probar una.
Recubrí la tarta con chocolate blanco que para mí es delicioso.
Como los compañeros de las escuela de Paolo están acostumbrados a que en todos los cumpleaños haya tartas espectaculares recbiertas de un mazacote incomestible de azúcar nunca toman ni un pedazo de tarta.
Por eso saqué además unos bollitos rellenos de Nutella, que no es precisamente más sano, pero que se los devoraron con gusto.
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