Durante las fiestas de Navidad hay muchas tardes tontas, de esas que no sabes qué hacer, ni a dónde ir, porque es demasiado pronto para casi todo y  tarde para todo lo demás. Una manera de pasarla muy entretenidos es preparar una receta como la de hoy, tan sencilla que lo pueden hacer los peques solos, disfrutando mientras lo preparan y sobre todo cuando se la comen. La mousse es sencillísima y está muy rica, mucho.



Todo surgió en una de esas tardes de modorra cuando Paolo alzó la testuz entre la montalla de cojines del sofá, me miró muy serio y espetó un "hay que preparar cosas ricas" como si de un sagrado mandamiento se tratara. Y tenía toda la razón, hay que aprovechar los ratos libres para preparar cosas que auzen el apetito y la imaginación.
Sacamos la colección de revistas de Giulio il coniglio, a la que estábamos suscritos,( creo que un regalo fabuloso que se le puede hacer a un niño es un asuscripción a una revista interesante) y buscamos las recetas que aparecían en cada número: Elegimos 3 y nos pusimos manos a la obra.


Para la que os cuento hoy utilizamos los siguientes ingredientes:


INGREDIENTES

  • 250 gramos de Ricotta
  • 150 gramos de azúcar glas
  • 5 cucharadas de cacao en polvo
  • 50 gramos de chocolate con leche
  • 8 galletas (tipo bizcochos de soletilla)
  • Lacasitos para los ojos

Fundid el chocolate en el microondas.  Bañad la punta de un bizcocho a modo de cabellera, y dibujadle también una boca con el chocolate fundido (ayudaros de un palillo). Poned dos gotas de chocolate para hacer los ojos, y apoyad encima dos lacasitos del mismo color.
Dejad reposar "la cabeza"  y empezad a hacer la mousse.



Mezclad la ricotta, el azúcar y el cacao... y ya está preparada nuestra deliciosa mousse.



Partid otros dos biscochos por la mitad para que hagan de brazos y piernas y montad nuestro hombrecito que se da un baño de chocolate.
Está buenísimo.




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