Hay cosas que son imposibles de replicar en casa, como el pastelito ese de la pantera rosa que comíamos de pequeños:  quién sabe qué rayos llevaban en su fabricación y por qué nos sabían tan furtivamente divinos. Otras, en cambio, pueden salir más ricas si las hacemos con los ingredientes de nuestra cocina, porque le podemos añadir lo que nos de la gana y en la cantidad que nos apetezca.



El Mikado es un claro ejemplo. Siempre me parecía que le faltaba un no sé qué, un qué sé yo de guarnición, que es la que le puedes poner tú cuando los elaboras con tus hijos. 

Preparar dulces con niños en un disfrute infinito, por el aroma, el tacto mientras los cocinas (qué gusto da chuparse los dedos) y la expectación de ponerte morado cuando acabes de hacerlos.

La receta de hoy demuestra que a veces lo más simple es lo mejor. 

INGREDIENTES:

  • Colines delgados y alargados
  • Una tableta de chocolate con el 70% de cacao
  • Todo lo que se os ocurra para decorarlos: fideos de colores, pistachos picados, azúcar de colores...


Fundid el chocolate en el microondas. bañad casa colín en el chocolate fundido y esparcid vuestra decoración deseada sobre vuestro nuevo Mikado.


Dejadlo enfriar (si podéis) unas horas en un plato y ya está listo para ser disfrutado.





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2 comentarios:

  1. Genial idea también! La pantera rosa estaba buena de la muerte, seguro que era radiactiva, pero se quedaba uno de lo más a gusto después de zamparse una!

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    1. Es que en los ochenta nos comíamos cada cosa...y tan sanos que estabamos todos!!! Un besazo

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