A Paolo le chifla la gelatina, y así me lo dice:"mamá me chifla la gelatina", y es sorprendentemente difícil encontrarla en la zona donde vivo, de cualquier color y sabor, sólo la venden transparente y sin ningún estímulo para el paladar, vamos que no sabe a nada. Es el chiste de la mercancía que se vende o no en un país. Os pongo otro ejemplo: conseguir un  bote de leche condensada, y no tubitos de exigua cantidad es poco menos que una epopeya, en cambio, tarros de 1 kilo de Nutella, pues los encuentras casi como artículos de primera necesidad. 




En mi último viaje a España pude hacer una visita a una de las catedrales de la marca blanca, "Mercadona" y me puse tibia de comprar lo que aquí no encuentro, que sí, parece ridículo pero a veces se echa de menos, Me traje unas cajas de gelatina de frambuesa y hoy la he preparado con frambuesas y nata, de manera torcida, como se me ponen a mi los morros cuando me veo todo el verano por delante sin saber como roganizármelo. Hagamos un homenaje a la irregularidad, al no encontrar el nivel de las cosas y disfrutémoslo con una gelatina, que está tan rica y es facilísima de preparar.


Los ingredientes, muy pocos y sencillos como os podéis imaginar:

  • Una caja de gelatina
  • Unos vasitos de plástico tranparentes
  • Nata montada de spray
  • Frambuesas


Y los pasos son tan simples como preparar la gelatina según indique la confección que compréis, verterla en los vasos y mantenerlos oblícuos.


Para mantener los vasos en esa posición yo usé una bandeja para hacer madalenas, vamos los cupcakes que los llamamos ahora, pero os las podéis ingeniar de otra manera para mantenerlos inclinados.



Después poned la nata encima y las frambuesas y a disfrutarlo.



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2 comentarios:

  1. ¡Ñam! Me encantan las frambuesas, se las pondría a todo. Y muy buena idea el detalle de la gelatina torcida!

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  2. Muchas gracias!, estaban ricos, y muy vistosos, La gelatina nos encanta en casa.

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