No hay nada más invitante que pintarse su propia merienda. 
Darle al pincel y luego comerte tu propia obra de arte, es una experiencia tan satisfactoria para los peques como tranquilizadora para las madres que no sabemos cómo hacer que coman algo entre horas. Con el calor se les van las ganas de ser generosos en el hincarle al diente a lo que les des, y una se tiene que inventar maneras de proponerles algo que les estimule tanto la creatividad como los jugos gástricos. 
Y os tengo que decir que lo que os propongo fue todo un éxito, porque se lo pasó fenomenal haciéndolo y se puso morado después, vamos, le apetecía un montón comerse lo que se había pintado. 
Y se trata sólo de tostadas pintadas con leche de colores, (mejor si se hubiese puesto hasta arriba de chorizo, por ejemplo, pero el pan con leche tanpoco está mal)
Hacedlo. Será todo un éxito. Os lo sugiero además como idea para entretenerlos en un cumpleaños.

MATERIAL:

Pan para tostadas
Leche
Colorantes alimentarios
Un pincel (yo usé uno de cocina, de lso que se utilizan para pintar con aceite los asados)




Disponed la leche en diferentes recipientes (yo usé vasos de plástico).
Mezclad en cada vaso unas gotas del colorante que tengáis con la leche para crear los pinturas comestibles con las que teñir las tostadas.






Dadles el pincel y dejad que ellos sean los artistas. Que disfruten.








Tostad el pan.



Y a comerlos.





Ya me diréis si lo hacéis en casa. ¡Escribidme!. Un besito, y un besazo también.
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