El otro día encontré de oferta en el supermercado los ramos de rosas. Después de días festivos,  como el de la madre,  están casi regalados, y un poco pochos también hay que decirlo. No dejé escapar  la ocasión para poner en práctica el clásico experimento de la absorción del agua de las plantas. 




Me apetecía demostrar a Paolo cómo según el color del agua, las flores acaban cambiando el color de los tejidos porque  la planta recoge sustancias y nutrientes del suelo  a través del tallo, transportando el líquido a través de sus tubos capilares .Y sobre todo, que el resultado es muy llamativo.
Os animo a que lo intentéis en casa, sólo necesitáis:

MATERIAL:

  • Colorantes alimentarios
  • Flores blancas: rosas, claveles o margaritas
La solución tiene que estar muy concentrada, es decir,  poned poca agua y mucho colorante para que se note el color.
Yo puse media cucharadita de cada colorante (y media cucharadita es muchísimo para los alimentarios): azul, verde, rojo, amarillo y marrón (evitad el marrón, el resultado es muy soso) y 3 dedos de agua.

Estas fotos son de las rosas cuando las puse en el agua:





Y estas son las flores 24 horas mas tarde, pero en realidad ya estaban teñidastan sólo 2 horas después.






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