Desde luego es otra manera de ofrecer galletas, no cabe ninguna duda, y así he podido explicar a Paolo como se llaman las fases de la luna, aunque tengo que reconocer que mientras lo expicaba, la luna nueva y la llena han estaban ya siendo masticadas con muchísimo gusto.



A mi esta idea me ha encantado,  espero que a vosotros también y no me ha costado nada prepararla, basta abrir las galletas Oreo y rascar con un cuchillo (naturalmente he merendado yo también comiéndome los restos)






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