La hora del baño se ha convertido en una batalla campal de colores. Se me ocurrió un día para convencer a  Paolo de que se diera el baño ponerle los pulverizadores que uso para la limpieza y nuestras manualidades con agua teñida de colores comestibles y le encantó. 
Ahora está deseando que se haga el momento de hacerse el baño para ponerse hasta las orejas de pintura. 



Lo bueno de usar agua con colorante alimenticio es que se va enseguida, basta echarle un chorrito de agua y se queda limpio como una patena.



Os aconsejo quel lo probéis, disfrutarán ellos y vosotros viéndoles hacerlo.







Necesitaréis sólo pulverizadores rellenos de agua con unas gotas de colorante. Y a pintar se ha dicho.

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