El celo decorado o estampado se puede encontar en cualquier tienda de manualidades. Yo lo compré en cantidades industriales porque estaba de oferta en un supermercado.



Se nos ocurrió modificar la mesita más barata que tiene el Ikea en algo más alegre en la habitación donde duermen los abuelos cuando vienen a visitarnos.




Es lo más fácil que se os pueda ocurrir, basta ir tira por tira repasando con los celos (yo usé casi todos los modelos que tenía) hasta cubrir la superficie.
Así que cogimos la mesita del Ikea que teníamos muerta de risa en una habitación para transformarla.




Paolo me ayudó a elegir los celos, sacar los trozos, cortar las medidas, le encantó hacerlo.










 Pero es cierto que es algo que no podía hacer él sólo, necesitaba mi ayuda en todo momento para trazar las tiras con el celo, para obtener un resultado más o menos acabado.
Así que una vez que acabamos con la mesa, cogí un cartón y dejé que Paolo soltara todas sus ganas de poner celo, el resultado fué que estuvo dos horas pasándoselo en grande, gastó 3 rollos de 10 metros, con este resultado tan artístico.






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