Hoy hemos jugado con las hojas secas que recogimos hace tiempo. 

Primero hemos repasado con ceras una hoja debajo de un folio para pintar el relieve, y después las hemos recortado. 



Y a mi hijo se le ha ocurrido: ¿Por qué no hacemos árboles con las hojas de verdad y las que hemos pintado?. 

Hemos dibujado un tronco, pero nos parecía demasiado alto, luego otro, pero nos parecía demasiado grueso, vamos, no encontrábamos la forma ideal y nos ha venido en mente la idea de usar la huella de nuestras manos para hacer nuestro propio árbol.
Paolo ha elegido pegar las hojas dibujadas con la cera y pegarlas.







Yo he cogido el perfil de mi mano que me ha repasado Paolo y he pegado por detrás con cinta aislante (no teníamos celo, y hay que improvisar) las hojas recogidas.









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