No soy muy dada a proponer recetas de reposteria por dos motivos: porque voy siempre a ojo y por lo tanto, me cuesta ser precisa en las medidas y segundo: porque con la afición que hay por internet a la repostería, con todas estas páginas de dulces maravillosos, me quedo muy pero que muy corta con lo que yo hago, vamos, es de risa. Pero lo que hoy os propongo está muy rico, y es  muy sencillo para hacerlo con los pequeños de la casa.





Os muestro la receta de la crostata, una pastel muy típico italiano para la merienda y sobre todo el desayuno que es muy fácil de elaborar sobre todo con nuestros hijos (o nietos, sobrinos..). Si hay un postre parecido español os pido por favor que me digáis cuál es porque lo desconozco.







Merece la pena hacer esta receta porque tiene dos características que les encantan a los pequeños: hay que amasar, pero es fácil llegar a una buena consistencia y lleva muchísima mermelada.





INGREDIENTES:

Para la masa:



  • 200 gramos de harina.
  • 100 gramos de azúcar, pero yo le pongo 120 gramos de azúcar glas para que nos resulte más fácil hacer la masa fina.
  • 100 gramos de matequilla a temperatura ambiente. Es decir, sacada al menos media hora de la nevera.
  • Dos huevos.
  • Un pellizco de sal.
  • O la ralladura de medio limón o unas gotas de esencia de vainilla. Yo soy más de la vainilla, así que le puse la esencia.

Para el relleno:



  • Un bote de mermelada de lo que más os guste, en nuestro caso de fresas de 400 gramos.






Para preparar la masa, que sirve también para hacer unas galletas deliciosas:

Poned en un recipiente grande la harina tamizada, el azúcar y la sal. 





Haced un volcán y meted en medio la mantequilla cortada en cubitos (o cortada a pellizcos como hizo Paolo).  La expresión que mejor define lo que podemos hacer a continuación es pellizcar la mantequilla, es decir, hacer que se deshaga con la harina, pellizcándola para mezclarla mejor. 

A continuación, cuando esté la mantequilla un poco deshecha entre la harina, añadid los dos huevos pequeños y la ralladura de limón (o esencia de vainilla) y mezclad primero con un tenedor para luego empezar a amasar con las manos hasta que quede una bola suave que no se pega (si es necesario añadid más harina).






Cubrid la bola con película transparente y dejadla en la nevera al menos media hora para que tome consistencia.



Con esta masa se hacen galletas buenísimas, basta extender la masa con el rodillo y cortarlo con las formas, al horno 10-15 minutos  (dependiendo del tamaño de las galletas) y veréis que buenas.


Para preparar la tarta:

Sacad la bola de la nevera (en la foto salen dos bolas porque hicimos dos masas, una para la crostata y otra para galletas, ya os enseñaré el resultado de éstas en otro post).
Necesitaréis un poco de harina para extender la masa, un rodillo, un molde para la tarta y por supuesto la mermelada.

Cortad la bola con el cuchillo en dos partes, una un tercio, la otra el resto . 

La parte pequeña se la dáis al hijo para que se entretenga en amasar como quiera mientras vosotros extendéis con un rodillo la otra parte hasta hacer un círculo  (más o menos) de medio centímetro de espesor y del tamaño de vuestro molde, el que yo usé es de 18 cm de diámetro.




Lo colocáis sobre el molde, como el mío es muy alto tuve que hacer el borde alrededor dentro del propio molde, pensad que luego va a ir una capa de mermelada y ya está, así que haced el borde a 3 cm de la base, que no quede muy alto, pero no lo cerréis del todo porque tenemos que poner las tiras y los extremos los cubriremos con este borde.




Extendemos la mermelada, todo el frasco de 400 gramos.





Ahora viene el momento de quitarle el trozo al hijo, es el momento más delicado, decídle que ha hecho lo más importante que era amasar la capa de arriba.



Haced de nuevo un círculo de 1cm de espesor y con un cortador para pizzas o un cuchillo cortadlo a tiras. 




Poned primero todas las de un sentido (por ejemplo las horizontales) y luego las otras (verticales), cortad lo que os sobre y cerrad el borde encima de las tiras para cubrir los extremos.





Metedlo en el horno a 180 grados 30 minutos, pero empezad a controlarlo desde los 25 minutos de cocción.


El resultado es muy bueno incluso para los que como yo, no se nos da muy bien la cocina.





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