Esta mañana Paolo no quería ponerse los zapatos. En realidad no quería vestirse de ninguna manera, pero cuando hemos llegado a los pies ha surgido la tragedia.

Para convencerlo se me ha ocurrido una idea: "Paolo si te pones las sandalias te hago un zapato enorme para que practiques los lazos, de ese modo te los podrás atar siempre tu cuando quieras".




Y eso hemos hecho, con:


MATERIAL


  • 1 cartón
  • 1 rotulador negro 
  • 1  cordón que tenía en un cajón.

Primero he dibujado un zapato, después he introducido el cordón por los agujeros, así tenemos nuestro propio zapato para practicar los lazos.







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