A veces hace falta poco para entretenerlos, sólo ganas de limpiar lo que viene después. 





Con un poco de harina, en un contenedor de plástico para salvaguardar por más tiempo posible el suelo, y una paleta, hacemos nuestro propio arenero.  
Los hijos se entretendrán durante un buen rato. Las madre también cuando toque recoger el rastro. 






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